EL MÉXICO CON J

0
53

 

A estas alturas de la contingencia, siendo los últimos días de enero del 2021, yo, el que remite desde la línea del frente, he perdido maestros, compañeros, amigos y familiares. He visto familias despedirse sin saber que se están despidiendo, he visto adioses maquillados de hasta luegos. Me he visto a mi mismo solo y con miedo frente al espejo, poco más poco menos que quienes son familiares de familiares en grupos de riesgo.
Y ahora me veo más desnudo, más impotente, no frente al espejo si no ante la imagen cuasiomnipotente de los señores que dictan el totalitarismo para idiotas, que se sientan a dos nalgas y deciden la vida y la muerte. Que vienen a comprar con vacunas la perpetuidad en el trono de una República convertida en verbena. Que en las sombras inmunizan a las filas de sus guardias pretorianos, a sus presuntos cancerberos, a los hijos del desamparo traidores a la patria.
A mí, el que remite desde el frente, se me antoja una deshonra vacunar por delante y a escondidas a los alias Servidores de la Nación, hijos de la dictadura, deponiendo a nuestros padres, abuelos y a los hijos que son nuestros.
Ningún mérito tiene servir a una patria ficticia regida por simios y aplausos.


El otro Señor Aguirre.