» LA DANZA DE LOS MATACHINES» ESCULTURA DEL MAESTRO CARLOS TERRÉS EN SAN JUAN DE LOS LAGOS JAL. MEX.

“Los pueblos indígenas son un grito viviente a favor de la esperanza” … ¡háganse cargo de sus culturas! ¡Háganse cargo de sus raíces! Pero no se queden allí. Desde esas raíces crezcan, florezcan, fructifiquen … ” Papa Francisco

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Por: Pilar Pérez Cernuda

El pasado 30 de agosto en la ciudad de San Juan de los Lagos se develó la escultura magníficamente trabajada del Maestro Escultor Carlos Terrés, con el tema de “La danza de los matachines”, “Los soldados de la virgen” para continuar con el conjunto escultórico del “Monumento al Peregrino” que dio inicio encabezando la procesión de esculturas con las imágenes de una “familia peregrina”, luego se instaló un “peregrino en bicicleta”, seguido de un “peregrino a caballo” y ahora una “mujer danzante”, en homenaje a todos los danzantes que llegan a visitar a la virgen de San Juan de los Lagos.
Estuvieron presentes en la develación el Presidente Municipal, Sr. Jesus Medina Briseño, el Sr. Obispo Mons. Jorge Alberto Cavazos Arizpe; autoridades municipales y del fideicomiso de turismo, grupos de danzantes y publico en general.
El monumento “al Peregrino” presenta a todos en grupo, en una peregrinación como una las mas puras tradiciones de devoción y penitencia.
La escultura del Maestro Carlos Terrés con el tema de “La mujer danzante” representa a las culturas ancestrales, y es parte de una de las tradiciones mas importantes de los pueblos indígenas ligadas con la naturaleza: las danzas de los matachines, que según la tradición, nacieron para ser los soldados de la Virgen. Se habla que fueron introducidos por los diferentes misioneros católicos, los cuales sirvieron como un recurso para reforzar sus diferentes tareas de evangelización, ya que estas danzas contenían un fuerte apego a los indígenas que hacían, cantos y música dentro de su cultura.
“Los matachines”, bailando con movimientos ceremoniales, hacen oración y agradecen, atraen las buenas influencias y los buenos sentimientos, con su ritual rítmico sacudiendo sus sonajas y cargando sus arcos, como un desfile militar, van encabezando las peregrinaciones, con sus grandes penachos, guaracheando, y girando al compas del tambor, los movimientos se repiten, danza y rezo, un extasis orquestado sincrético y mestizo, marcado por huaraches, sonidos y cañutos que forman parte del decorado traje; fe, fuerza, resistencia, regalo a la virgen por su milicia, con la finalidad de derrotar el mal en el mundo.
El monumento del escultor Carlos Terrés, esta dedicado a la defensa de la cultura y la historia de México y a la familia mexicana.